4o. Dom
de cuaresma Ciclo A (Id=226)
Cuando los haga ver mi santidad los reuniré de todos los países; derramaré sobre ustedes mi agua pura que los purificará de todos sus inmundicias. Y les infundiré un espíritu nuevo, dice el Señor.
Oración Colecta
Oremos:
Señor, Padre de misericordia y origen de todo bien, que aceptas el ayuno, la
oración y la limosna como remedio de nuestros pecados; mira con amor a tu
pueblo penitente y restaura con tu misericordia a los que estamos hundidos bajo
el peso de las culpas.
Jesucristo...
Amén.
David es ungido como rey de Israel
Lectura del primer libro de Samuel
16, 1b.6-7.10-13
En aquellos días, dijo el Señor a Samuel:
"Llena tu cuerno de aceite y ve a la casa de Jesé, en Belén, porque de
entre sus hijos me he escogido un rey".
Cuando llegó a Belén y vio a Eliab, el hijo mayor de
Jesé, pensó:
"Seguramente éste es el ungido del Señor".
Pero el Señor dijo a Samuel:
"No mires su aspecto ni su gran estatura, pues yo le he descartado. Dios
no juzga como juzga el hombre, pues el hombre mira en las apariencias, pero el
Señor mira los corazones".
Hizo pasar Jesé a sus siete hijos ante Samuel, pero Samuel dijo:
"A ninguno de éstos ha elegido el Señor".
Luego preguntó a Jesé:
"¿Son éstos todos tus hijos?"
El respondió:
"Falta el más pequeño, que está cuidando el rebaño".
Samuel dijo a Jesé:
"Hazlo venir, porque no comeremos hasta que haya venido".
Jesé lo mandó llamar; era rubio, de ojos vivos y buena presencia. Entonces el
Señor dijo a Samuel:
"Levántate y úngelo, porque éste es".
Tomó Samuel el cuerno de aceite y le ungió delante de sus hermanos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Del Salmo 22
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.
El Señor es mi pastor, nada me falta; en
verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para
reparar mis fuerzas.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.
Por ser un Dios fiel a sus promesas, me
guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo,
porque tú estás conmigo.Tu vara y tu cayado me dan
seguridad.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.
Tú mismo me preparas la mesa, a despecho
de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los
bordes.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.
Tu bondad y tu misericordia me
acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años
sin término.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit.
Levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz
Lectura de la carta del apóstol san
Pablo a los Efesios
5, 8-14
Hermanos: En otro tiempo eran tinieblas,
ahora son luz en el Señor. Caminen como hijos de la luz. Toda bondad, justicia
y verdad son frutos de la luz. Busquen lo que agrada al Señor, sin tomar parte
en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien repruébenlas
abiertamente, pues lo que ellos hacen en secreto, hasta decirlo da vergüenza.
Pero la luz, denunciándolas, las pone al descubierto, y todo lo descubierto es
luz.
Por eso se dice:
"Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu
luz".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación
antes del Evangelio
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la
vida.
Ego sum Iux mundi, dicit Dóminus; qui séquitur
me, habébit lumen vitae.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Fue, se lavó y volvió con vista
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
9, 1.6-9.13-17.34-38
Gloria a ti, Señor
En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un ciego
de nacimiento. Escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, se lo puso en los
ojos al ciego, y le dijo:
"Ve a lavarte a la piscina de Siloé" (que
significa "Enviado").
El fue, se lavó y volvió con vista. Y los vecinos y los que lo habían visto
antes pidiendo limosna, comentaban:
"¿No es ése el que se sentaba a pedir limosna?"
Unos decían:
"Sí, es el mismo".
Otros, en cambio, negaban que se trataba del mismo y decían:
"No es él, sino uno que se le parece".
Pero el ciego decía:
"Soy yo".
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego, pues en un sábado Jesús
hizo lodo con su saliva y le abrió los ojos. También los fariseos le
preguntaban cómo había adquirido la vista.
El les contestó:
"Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo".
Algunos de los fariseos comentaban:
"Este hombre no puede venir de Dios, porque no respeta el sábado".
Otros replicaban:
"¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?"
Y estaban divididos, y volvieron a preguntarle al ciego:
"Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?"
El contestó:
"Que es un profeta".
Le replicaron:
"¿ Es que pretendes darnos lecciones a nosotros,
tú que estás lleno de pecado desde que naciste?"
Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
"¿Crees en el hijo del hombre?"
El ciego preguntó:
"Y quién es, Señor, para que crea en El?"
Jesús le dijo:
"Lo estás viendo: es el que está hablando contigo".
Entonces el hombre dijo:
"Creo, Señor".
Y se postró ante Jesús.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús
Oración de los Fieles
Celebrante:
Oremos, hermanos y hermanas, al Señor, que no desea la muerte del pecador, sino
que se convierta y viva, y pidámosle que tenga misericordia de su pueblo
penitente:
Respondemos a cada petición: Señor, ten piedad.
Para que Dios aumente la fe y fortalezca la
voluntad de los que se preparan a recibir en estos días cuaresmales el
sacramento de la penitencia y les conceda un verdadero arrepentimiento de sus
culpas, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.
Para que el Señor abra la inteligencia y el
corazón de los incrédulos, de manera que lleguen al conocimiento de la verdad y
en la fe encuentren aquel descanso que tanto desea su corazón, roguemos al
Señor.
Señor, ten piedad.
Para que Dios conceda su ayuda a los
enfermos, a los pobres, a los que se sienten tentados y a todos aquellos que
con su sufrimiento participan de la cruz de Cristo, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.
Para que todos nosotros perseveremos en el
esfuerzo cuaresmal y lleguemos, purificados e iluminados, a las fiestas de
Pascua que se acercan, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.
Celebrante:
Dios nuestro, Padre de la luz, que conoces hasta lo más recóndito de nuestro
corazón; no permitas que nos domine el poder de las tinieblas, antes bien, abre
nuestros ojos a la luz del Espíritu para que podamos ver a Aquél que has
enviado para iluminar al mundo y creamos únicamente en Jesucristo, tu Hijo y
Señor nuestro. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
Al ofrecerte, Señor, en la celebración gozosa de
este domingo, los dones que nos traen la salvación, te rogamos nos ayudes a
celebrar estos santos misterios con fe verdadera y saber ofrecértelos por la
salvación del mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El ciego de nacimiento
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios
todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Que se hizo hombre para conducir al género humano, peregrino en tinieblas, al
esplendor de la fe; y a los que nacieron esclavos del pecado, los hizo renacer
por el bautismo, transformándolos en tus hijos adoptivos.
Por eso,
Señor, todas tus criaturas, en el cielo y en la tierra, te adoran cantando un
cántico nuevo, y también nosotros, con los ángeles, te aclamamos por siempre
diciendo:
[Misa]
Antífona
de
El Señor me untó los ojos, fui, me lavé y empecé a ver y a creer en Dios.
Oración
después de
Oremos:
Dios nuestro, luz que alumbra a todo humano que viene a este mundo, ilumina
nuestros corazones con el resplandor de tu gracia, para que nuestros
pensamientos te sean agradables y te amemos con toda sinceridad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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